Mi cuarto y yo estamos interconectados de alguna forma absurda. Cuanto más desordenado está él, más desordenado estoy yo. Total y completo caos…
El domingo llegué de mis vacaciones en Linares. No deshice la maleta. No es bueno empezar una semana con la maleta hecha. Ello incitó a que el lunes por la mañana me fuera a trabajar sin hacer la cama. La bolsa de la ropa sucia está llena y no sé por dónde empezar a lavar. El escritorio está completamente desordenado y las pelusas pasean por mi cuarto en coche de caballos…
Iba a ir al gimnasio por la tarde, pero cambié de planes para recibir una noticia horrible de un conocido al que hacia tiempo que no veía. Una noticia que me heló la sangre y me restregó en los morros que el VIH está, ha estado y estará más cerca de lo que quiero pensar.
Me volví completamente paranoico. Hasta tal punto que soñé con el tema y que el martes a primera hora salí corriendo hasta el centro de salud para repetirme las pruebas, de nuevo sin hacer la cama. “Si siempre usas condón, tranquilízate y déjate de histerismos”. Mi enfermera es un cielo. “Sí, siempre uso condón”. Y la paranoia se fue. O eso quiero pensar. Por muy seguro que esté uno de que hace las cosas bien, ¿cómo no preocuparse?
Hoy es miércoles. Tampoco hice la cama esta mañana. Tuve un almuerzo con alguien muy interesante. La conversación da para otro post. Como adelanto, pude ver en sus ojos a un yo de hace algo más de un año. Debería haberle dicho que su relación, aunque acaba de empezar, ya está acabada. Yo ya la he vivido y sé como termina. Pero no se lo dije. No hay confianza para ello. Tiene que verlo por si mismo. Aunque me temo que lo intuye.
Mi maleta sigue sin deshacer, tirada en el suelo de mi cuarto. Ya va tocando deshacerla. Creo que no volveré a empezar otra semana con la maleta hecha…
Hoy me paré a pensar cuál era mi primer recuerdo de excitación hacia un hombre en mi infancia. Me vino a la mente este anuncio de Levi’s y me dio una gran alegría encontrarlo en Youtube.
Es del año 1989, así que yo tenía 8 años. Sí, toca admitirlo, con 8 años ya me ponía burro viendo a este señor del anuncio quitarse lo pantalones y mostrando esos slips blancos. Si es que la obsesión por los slips blancos tenían que venir de algún sitio…
Cuantas horas de imaginación desbordada salieron fruto de este spot. Sólo al pensar que iba conduciendo sin pantalones, me ponía como una moto. Con los años ha perdido un poco de gracia, pero sigue teniendo bastante morbo. Al menos, para mí…
Ayer vi que mi compañera de piso tenía en su cuarto una trompa. Quizás si uso el término peonza, sepáis de lo que hablo. Pero en mi ciudad siempre la llamábamos trompa. Yo tuve varias, las pintaba con lápices de colores y en una ocasión, mi padre le cambió a una la punta y le puso otra mucho más gorda.
No me costó mucho trabajo aprender a que bailara. Había que liar la cuerda y darle con efecto. Entonces, giraba y giraba, hasta que, agotada, caía al suelo.
Sólo supe tirarla de una forma: al estilo maricón. Ya no me acordaba que también en la trompa había un estilo maricón. Y tampoco me acordaba que ése era el único estilo en el que yo sabía bailarla.
Ayer, cogí la trompa que tiene mi compañera de piso y como si no hubiera pasado el tiempo, le lié la cuerda. No se me había olvidado cómo se hacía. La tiré al suelo, al estilo maricón, en un rincón, entre la puerta, una montaña de libros y una mesa, y muchos años después de la última vez, la trompa se puso a bailar.
Supongo que hay cosas que no se olvidan en la vida. Supongo que domino eso de ser maricón…
Sí, soy una pluma invitada. Ya no podré decir aquello de que no tengo pluma. No es que la tenga, es que lo soy: una pluma invitada.
La revista VG VanityGay publica este mes un texto de este que escribe y que se encuentra detrás del nick “El Castigador”. Os animo a todos a que compréis la revista. Supongo que no os será muy difícil reconocerme…
¿Un aliciente además del texto? Que va una foto mía sin gafas de sol… Así que los que quieran verme los ojitos, ya saben…
Estoy muy feliz con esto. Me hace muchísima ilusión. No sabéis cuanta.
Justo después de ponerme como un cerdo de tanto de comer, un desconocido me ha escupido un “¡qué guapo!” a la cara. Tan a bocajarro ha sido que mi única reacción ha sido la vergüenza y huir hacia delante…
Mi rubia del alma y la prima no se han percatado, estaban más pendientes de averiguar si el de la camiseta roja era hetero y si la castaña que le acompañaba, bollera.
Por desgracia, sólo puedo disfrutar de mi rubia cada cierto tiempo, porque no le sale de su bollo bollero venirse a vivir a Madrid. Y todo porque dice que no puede vivir sin la playa de Málaga… ¡Pero si te has criado en un pueblo perdido de la mano de Dios, en el que sólo estaba tu casa, la de la Pupi y la de la Tori…! Pero es que ahora es una bollera de playa y perezosa que no quiere triunfar en Madrid… Ya ves, con lo mona que estaría siendo una bollera pija y ejecutiva… ¿Como yo?
Una gran parte de mí quiere que se venga por puro egoísmo. La quiero cerca… Es una de mis mejores amigas… Supongo que es normal… Además, me gustaría que alguna vez fuera mi socia en algo, aunque no sé si nuestras duras cabezas podrían ponerse de acuerdo. Eso sí, que le quede claro que va a ser la madre de mis hijos…
Si es que ya te lo he dicho, rubia, tendríamos que habernos liado en la residencia de estudiantes…