17 dAmerica/Los_Angeles Marzo dAmerica/Los_Angeles 2009, Martes


No decir nada
escrito a las 23:37 en [ Un poquito más de mí ]

nodecirnada

Llevo varios días pensando sobre qué podría escribir en el blog y no se me ocurre.

Quizás sería mejor no decir nada. Callar. Permanecer entre bambalinas observando con un sólo ojo. Pero lo cierto es que no decir nada también es complicado.

Así que esa es mi opción: no decirte nada. Lo es desde hace mucho tiempo, a pesar de que a ratos no lo consiga, a pesar de que sólo con pestañear ya te esté diciendo algo, a pesar de que el aliento mudo cerca de tu oreja me delate.

Mejor callar. Mejor quitar los dedos del teclado. Mejor meterlos en la nariz y buscar sólo con el sentido del tacto los restos de amor que un día esnifé con gusto. Sí, es lo mejor. Callar.

¿Ves? Te lo advertí. No decir nada también es complicado…

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13 dAmerica/Los_Angeles Marzo dAmerica/Los_Angeles 2009, Viernes


Sin motivo
escrito a las 0:37 en [ Corazón de jamón ]

Llevo unos días que cuando me preguntan qué tal estoy, yo respondo que muy contento. Entonces, viene la pregunta… ¿Es que has conocido a alguien?

Durante casi un año he estado conociendo a muchos “alguienes”. En abril hubo un alguien que creía especial, luego hubo otro en junio, otro en octubre, otro en noviembre y otro en diciembre. Como al que empujan por un tobogan fui pasando de uno a otro arañándome el pecho para ver si algo salía de dentro.

Pero eran caballos perdedores y yo lo sabía de antemano. Por eso aposté por ellos. No era el momento y seguramente tampoco lo sea ahora. Ni ellos eran realmente especiales. Cuando alguien lo es de verdad, no hay que arañarse el pecho ni ver si algo sale de dentro, simplemente sale.

Ninguno logró ponerme el corazón en la boca, sólo la polla.

Llevo unos días que cuando me preguntan qué tal estoy, yo respondo que muy contento. Y no hay motivo. O hay miles… Miles que siempre han estado ahí y que no he sabido valorar antes lo suficiente. Estoy contento porque me da la gana. Ya vendrán mañana los motivos que lo justifiquen…

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11 dAmerica/Los_Angeles Marzo dAmerica/Los_Angeles 2009, Miércoles


Tres lunares en un brazo blanco
escrito a las 0:19 en [ Corazón de jamón ]

Tres lunares sobre un brazo blanco y velludo. Su dueño, de no más de diecisiete años, los coloca delante de mi cara, a la altura de la boca. El vaivén del vagón hace que mis labios se acerquen hacia ellos y luego se alejen sin llegar a tocarlos.

Saco la lengua. Quiero rozarlos con la punta. Besarlos. Morderlos. Hacerme pequeño y quedarme a vivir allí, entre tres lunares, en mitad de un brazo blanco.

Seguro que allí sería feliz, saltando de un lunar a otro y retozando entre el vello erizado.

El metro llega a mi estación. Le pido al joven que aparte su brazo y, al tiempo que las puertas del vagón se abren, el lugar de mis sueños se aleja para siempre sin ni siquiera saber cómo huele.

Pero ahora ya conozco mi meta: quiero vivir entre los tres lunares de un brazo blanco. ¿Acaso hay algún lugar mejor para hacerlo?

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5 dAmerica/Los_Angeles Marzo dAmerica/Los_Angeles 2009, Jueves


Clítoris
escrito a las 13:31 en [ Migajas de banalidad ]

Comiendo ayer con mis compañeras de trabajo salió en conversación el clítoris. Tal cual. Ellas acabaron haciendo un croquis para que supiera exactamente donde estaba, porque aunque tenía una ligera idea, mi desconocimiento sobre el tema era bastante, aún llevando toda la vida rodeado de mujeres. Y de clítoris.

Un día, mi querida Susana intentó adoctrinarnos sobre el tema a mí y a mis compañeros de AmbienteG, mediante una agresiva fotografía de Wikipedia que me vi obligado a cerrar rápidamente por dolor ocular y temor a convertirme en piedra.

Ahora ya no le tengo miedo. El clítoris es mi amigo y sé exactamente dónde se ubica. Al menos, desde este momento, cuando vuelva a salir en conversación podré decir señalando con el dedo: ¡Está ahí!

También me comentaron que muchos hombres heterosexuales creen que el clítoris y el punto G son lo mismo, cosa que no es cierta. Y a mí, que estoy muy a favor de las mujeres en todo, que para eso me parió una y hay muchas que me escuchan, aconsejan y me quieren un montón, me parece fatal que haya señores que no se preocupen por documentarse sobre este tema. Lo de limitarse a meter cual palo de la escoba está pasadísimo de moda. Experimenten, toquen, chupen, hagan disfrutar… Y sobre todo, lean la Wikipedia. He dicho.

Dedicado a todas las mujeres que leen Diario Latigazo y a aquellos lectores masculinos que tengan clítoris y no disfruten de él por no saber donde está.

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3 dAmerica/Los_Angeles Marzo dAmerica/Los_Angeles 2009, Martes


Lagartos de merienda
escrito a las 0:34 en [ Un poquito más de mí ]

El fluorescente de la cocina parpadea desde hace un par de semanas. Cada vez que la oscuridad cubre la encimera, tres cucarachas salen para reirse en mi puta cara. Saben que cuando la luz vuelve allí estoy, apuntando con el spray, pero tras un par de segundos la noche les protegerá de nuevo.

Menudas zorras están hechas. Zorras listas. Zorras guarras. Zorras que saben que me cuesta apretar y verlas morir lentamente.

Me pregunto en qué momento me convertí en el cobarde que soy ahora. En otro tiempo, no sólo mataba cucarachas con un spray, sino que aplastaba lagartos con un garrote y me los merendaba metidos en una baguette. O quizás nunca merendé lagartos y me limitaba a verlos correr por la pantalla del cine de verano. El Roselly. Aquel de las sillas metálicas que se hincaban en el culo. Aquel que estaba justo enfrente de donde ahora viven mis padres, aunque ahora enfrente de donde viven mis padres sólo hay un bloque de pisos.

Y mientras pienso en las fantas de naranja y los bocatas de salchichas que me comí en el Roselly, las tres zorras cucarachas empiezan un botellón en mi cocina. Y yo, que no soporto que nadie me quite el hielo, aprieto el spray para ver cómo mueven sus patitas de forma agonizante.

No me ha temblado el pulso. Tampoco lo hará más adelante. Estoy hasta los cojones de gilipolleces…

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