A veces me siento en un escalón a esperar y, aunque no llega a la hora acordada, allí me quedo. Esperando. Ojeando mi reloj de muñeca. Contando los tics y los tacs del segundero.
Y entonces no me sirven de nada los sobresalientes, ni tener un master, ni siquiera aquel coeficiente que salió en un test de aptitud. No sirven de nada.
Porque aunque yo sé que estoy solo con los tics y los tacs, me niego a perder la esperanza y volteo la cabeza una y otra vez buscando su figura por lo bajo de la calle.
Estos días he aprendido que es mejor matar que morir. Me pregunto si me estaré dejando morir sentado en el escalón… Porque ya sé que no viene, aunque yo me haga el despistado y parezca que no me entero.
Y pienso en luchar. Y pienso en irme de puntillas, como tantas otras veces. Y pienso, simplemente, en cagarme en el escalón…





Febrero 5, 2009 a las 20:26
Llegara el dia en que alguien se parara frente a ese escalon, te mirara a los ojos y sentirá tu corazón, te dará la mano y os ireis juntos con una sonrisa.
P.D. Tu escribes mejor pero a cursi no me ganas
Febrero 6, 2009 a las 10:41
Sube el escalón y salta a la yugular del primero que pase. Eso es lo que pienso yo muchas veces, pienso que igual así cambiaba algo… pero llega el momento y me quedo como tú sentado en el escalón, esperando y esperando, a que algún día aparezca.