Hoy busqué debajo del edredón al espíritu de las navidades pasadas.
Sólo quiero aspirar su aliento por última vez. Por única vez. Y saber a qué huele justo antes de decirle adiós.
Pero no encontré al espíritu. Ni al de las navidades pasadas, ni al de las futuras. Será que aún no es navidad. O que Ikea no incluye espíritus en sus edredones.
Adiós. Sin mirar atrás. Con su olor jugando con los pelos de mi nariz. Con su aliento clavándose en mis encías sangrantes. Con la rabia apretando las sienes. Adiós.
Hoy busqué debajo del edredón al espíritu de las navidades pasadas. Pero no. El muy cabrón no estaba allí.





Septiembre 22, 2009 a las 11:28
Eso te pasa por comprarte los nórdicos en Ikea… Pero aún así dale una oportunidad, y espera a que llegue la navidad, que quizás no tenga tiempo para visitar a todos los nórdicos del mundo.
Septiembre 22, 2009 a las 18:35
Dado que es pasado ya sabes a qué huele, busca nuevos olores que es mas entretenido y de vez en cuando airealo que no es bueno guardar olores
Septiembre 23, 2009 a las 19:45
Tal como está el patio hasta los espíritus (sean de la Navidad o de lo que sean) se esfuman! Sin embargo, todo vuelve, como las Ray Ban y las faldas de tubo: Sólo hay que esperar unos anuncios y nos lo dirá El Corte Inglés!
Septiembre 24, 2009 a las 11:58
Nunca pensé que el aliento de una persona me pudiera llegar a poner tanto… y hoy día, tras dos años de relación, me pone a mil