El tendero cogió unas tijeras y cortó medio metro de cuerda. Medio metro. Tal y como le había pedido.
Cuando salí a la calle até un extremo a mi tobillo izquierdo. La otra punta la amarré a una farola. Cerré los ojos y dejé que el viento me elevara.
Medio metro. Eso es lo que me voy a permitir volar a partir de ahora. Medio metro. Esa es la distancia que me mantendrá en el hoy. Medio metro. Se acabó viajar en el tiempo: ni hacia delante, ni hacia detrás. Medio metro. Es sólo lo que necesito.





Octubre 20, 2009 a las 22:47
¡¡¡¡Pero no te ates a una farola!!!!, mejor anda despacito, disfrutando de cada paso, ¡pero no te quedes parado!
¡Y no te digo donde te ataba yo!
Un besito.